domingo, agosto 26, 2018

Aquel día

Hoy he leído una noticia en el periódico en la que un deportista le pedía matrimonio a su novia, y  me he acordado del día en que te pedí que te casaras conmigo....
Lo nervioso que iba, la decisión de pedírtelo la tenía muy, muy clara. Eras todo lo que había estado buscando, todo lo que quería en mi vida,  nada se te acercaba de todas mis experiencias anteriores....eras (aún lo eres y seguramente lo serás), la mujer de mi vida y lo sentía muy, muy dentro de mi.

Me hizo aquel anillo un buen amigo, diseñador de joyas, en Oviedo. Una pieza de diseño única y sin copias. Recuerdo ir a buscarla, verla con él, , y unos días después emprender el camino del paraíso desde Llanes,  con aquella cajita en la mano,  y teniendo clarísimo que te lo iba a pedir. Como llegué, te pedí ir a nuestra habitación....además hacía sol y, como siempre ahí, todo era de color azul, azul del mar y azul del cielo. Todo acompañaba a que fuese ese momento, de verdad, uno de los más importantes de mi vida. 
Recuerdo sentarnos en el borde de la cama, justo enfrente del armario con los espejos, uno al lado del otro,  Ponerme de rodillas, ponerte el anillo en el dedo y pedirte que te casaras conmigo. Y tu cara de felicidad y mis nervios al tenerte la mano cogida y esperar tu sí, y oirte aquello y sobre todo, ser tan feliz al saber que  te ibas a casar conmigo. Apenas llevábamos un año o un poco más de un año juntos, y lo sentía tan claro, tan, tan claro.... Aquel sentimiento era tan, tan profundo, te quería tantísimo, lo tenía tan, tan seguro que quería que tú fueses mi amiga, mi compañera, mi amante para toda la vida. Envejecer contigo y ver crecer a nuestros hijos...

 Todo es un recuerdo que escribo aquí para leerlo algún día y no olvidarme de él. Porque no quiero olvidar aquellos momentos tan felices, en que todo en mi vida tenía sentido, todo encajaba, todo era soñar un futuro juntos, y yo lo veía todo tan bonito, tan feliz contigo a mi lado....tan esperanzado por, después de unos años de zozobra, haber encontrado mi lugar en el mundo, mi refugio y mi ancla.

Y ahora será otra persona el que tenga la fortuna de que quieras compartir tu vida y tus anhelos con ella....y será muy, no muy, demasiado afortunado por contar con alguien como tú en su vida. Todo lo que yo perdí por no haber sabido cuidarlo ni mantener nuestro amor, que yo quería fuese para toda la vida y no supe como hacerlo.

Y te echo de menos. Por la mañana, por la noche, por la tarde, durmiendo...te echo de menos cuando estoy con alguien riéndome y charlando y parece que estoy bien...cuando trabajo, cuando me quedo mirando por la ventana hacia el mar....

"-Adiós mi amor, me voy a trabajar. Te quiero."
-"Vete con cuidado, mi vida. Yo también"




No hay comentarios:

Publicar un comentario