El lunes hizo 7 meses del peor día de mi vida. Ese día estuve con los dos soles y después te vi a la noche. Muy seria y cortante, y no sé por qué, la verdad. Tampoco le puedo dar más importancia, porque no hice nada malo ni nada reprochable, salvo recoger a los soles y devolver a los soles.
Estoy descontrolado desde ayer que me vine. No entiendo por qué, o mejor dicho, sí sé que es porque no he visto a los niños durante más de 3 semanas....y estar con ellos apenas dos días me dejó un poco de sabor de boca agridulce, se me hizo muy breve.
Ahora mismo se me está haciendo un mundo empezar el día. La ansiedad ya vuelve a estar aquí, algo que había desaparecido en días anteriores. Pero no pienso preguntar nada, porque nada hice. Salvo estar con los niños, hablar con amigos y ser padre.
Han sido días un poco tristes, porque las fiestas son para disfrutar en familia, y a mi me faltas tú.
7 meses ya. Más de 200 días...más de 4800 horas...y aún estoy aquí, limpiando escombros y tratando de que se vean los cimientos para construir algo que pueda parecerse a lo que yo era. Daría lo que fuese por olvidarte de una vez. Por no ver una foto tuya y no deshacerme por dentro, a no seguir enamorado de tí hasta lo más profundo; pero sigo. Ahí sigo.
Hola amoriño, ven a la cama. Y te miraba mientras me lo decías, y moría del amor que te tenía (tengo). Y no podré olvidar nunca la sensación de vida plena que llegué a tener cuando fuimos felices.
Gracias por todo lo que me has hecho sentir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario